El espíritu del limón

Engendro de ausencias, producto de un yo que no sabía a dónde ir, atada a mi en una costilla, no va a ser fácil librarme de mí.

El hielo, siempre infiel amigo, que esta noche no se nos despegue. Hagamos un batido que nos arruine y nos prenda fuego, de una vez por todas, la cabeza entera.