lunes, 1 de diciembre de 2014

Secretos de estado

Yo sé lo que pasa... Son una serie de cosas. Bastante mezcladas.

Tanto-todo-super-todo satisfecho. Tanto-tan-grande-lleno cumplido el deseo.
Que no queda lugar para ni uno más. Porque "a veces tenés la sensación de que nada te conmueve". Porque pensás que "nada te hace feliz lo suficiente". Porque cada logro, meta cumplida, da un placer que cubre-endulza-recubre-glaseando, un corto -cortísimo- rato...

El vaso está demasiado lleno. Tu panza está demasiado llena. Satisfecho-insatisfecho estás buscando provocar una tragedia, a ver si con eso llora, a ver si con eso tiembla, tu alma.

Corre el tiempo y todas las posibilidades están siendo pensadas. Al unísono. Todos los presentes paralelos están siendo sospechados. Y podré decir que no podía señalar cuál, pero sí sabía, que uno de esos era tu "problema". Que uno de esos era MI problema. 





2 comentarios:

  1. no hay tragedia que valga para hacerla llorar, ni el atardecer de un día perdido

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  2. Cuando necesitamos más de lo necesario.
    Cuando la necesidad de que nos necesiten se vea satisfecha.
    Y eso sea todo lo que siempre hubiéramos querido ¿tener?
    ¿Pero es que quiero tener
    todo lo que siempre hubiera querido tener?
    De la falta nace el deseo.
    Mas cuando nada nos falta,
    nuestro deseo se siente morir...
    y nosotros con él.

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