jueves, 12 de diciembre de 2013

El vómito

Estábamos. Éramos 3 o 4 y era de noche. Estaba insoportable. Algo lo irritaba o lo angustiaba, pero su queja no dejaba de ser falsa. Lo ignorábamos lo más que podíamos. Entonces vomitaba. Vomitaba tanto que parecía que el vómito era su materia prima, estaba hecho de eso. Vomitaba tanto que el vómito le tapaba su propia cara, al punto de no dejarlo ver. Y a mi me tocaba limpiarlo.
Pero era un vómito sin fondo, sin fin. Le pasaba varios pañuelos por el rostro, y el vómito seguía ahí. Entonces me desperté, y todavía olía el hedor.

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