lunes, 21 de octubre de 2013

Las muelas

Si mis muelas escribieran... sería más fácil. Pero no, se conforman con golpearse mutuamente.
Son como el superclásico. Hay algo que quieren decir, pero no les sale. Descargan lo acumulado en otra parte, por otras partes. Son mi superclásico óseo. No se perdonan. Son como hinchas violentos: ellas reclaman, denuncian mi falta de atención. Yo soy... los jugadores en la cancha.
Son la viva prueba del desenfoque. Saben que me distraje y el dolor en la cara cumple su función, el de correctivo de la realidad. Y sin embargo, el paralelo deja de funcionar cuando me doy cuenta de que el partido se juega en otra cancha, far far away. Y que quizás denuncian que estos problemas no son reales, que estos jugadores no existen y que me escapé de lo que importaba...

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