jueves, 31 de octubre de 2013

No hay puerta

- Pero vos estás buscando la salida antes de entrar.
- ¿Y quién no hace eso? Si no, ¡es como tirarse a un pozo! A una pileta en la que el agua llega hasta la mitad y no hacés pie, pero tampoco llegás al borde... y no hay escalera. ¿Quién se tira ahí?
- El problema es que de entrada asumís que es un lugar del que tenés que salir.
- Ah... ok. No hay puerta. Eso decís.
- ¿Cómo?
- No hay puerta.
- ...
- No sé, ¿no debería haber puerta?

martes, 29 de octubre de 2013

Desaparecer

A medida que el sol baja
vas dejando de saber.
El corazón se pudre lento
la vida no te vale más nada…

Es lo mismo sin vos
tanto acá como allá.
Desaparecer es hoy
más fácil que nunca.

Salís corriendo a la calle,
vos sos lo que importa ahora.
No estás bien segura de qué pasa
pero sos otra vez fugitiva del espejo

Estás a punto de encontrarte
pero siempre estas a punto y no llegás.
Es lo de siempre,
es lo habitual...


Te detenés
            a mirar
                  la secuencia.


Es lo mismo sin vos
tanto acá como allá.
Desaparecer es hoy
más fácil que nunca.

Díganme - si pueden - dónde estoy,
tengan mis deseos de hoy.
Acuérdense de aquella vez
en que juraron lealtad vitalicia.

Estás a punto de encontrarte
pero siempre estás a punto y no llegás.
Desaparecer es hoy
más fácil que nunca.



lunes, 28 de octubre de 2013

Física pura

Y ahí viene, el cansancio. Agotarse es malo. Agotarse así, hasta la última gota. Agotarse hasta la última gota es lo que he estado haciendo durante el año. Pero espero que, como un fluido, esto genere una diferencia de presión tal, que pronto todo venga a llenarse. Sí. Optimismo.

2013

¿Es esta, acaso, la horizontalidad del tiempo en toda su potencialidad?

lunes, 21 de octubre de 2013

Las muelas

Si mis muelas escribieran... sería más fácil. Pero no, se conforman con golpearse mutuamente.
Son como el superclásico. Hay algo que quieren decir, pero no les sale. Descargan lo acumulado en otra parte, por otras partes. Son mi superclásico óseo. No se perdonan. Son como hinchas violentos: ellas reclaman, denuncian mi falta de atención. Yo soy... los jugadores en la cancha.
Son la viva prueba del desenfoque. Saben que me distraje y el dolor en la cara cumple su función, el de correctivo de la realidad. Y sin embargo, el paralelo deja de funcionar cuando me doy cuenta de que el partido se juega en otra cancha, far far away. Y que quizás denuncian que estos problemas no son reales, que estos jugadores no existen y que me escapé de lo que importaba...