viernes, 11 de febrero de 2011

Una orden

El otro día venía caminando por calle San Lorenzo cruzando Oroño, cansada, cabizbaja, pero pensando en tanto y en cómo dejar de pensar en todo, en la ansiedad, y en que ahora sí hay algo que me apura. En eso levanté la vista y rejas de por medio, con un patiecito delante, la Iglesia Evangélica Alemana. Todo calmo. Era otro mundo de ese lado. Pensé: "al final estos se hacen los boludos pero tienen razón...". Mienten, sí, todas las religiones un poco... pero no debe haber nada más tranquilizador y confortante que el hecho de que tu vida dependa un poco menos de vos, y que la esperanza, la rutina, el momento de calma y el desacelere sean una orden. Y que nunca nunca estés solo.
Es el encantamiento del mundo vs. la náusea existencialista.

Foto de juannypg desde su Flickr. http://www.flickr.com/photos/16872979@N06/1996286736/

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4 comentarios:

  1. Esas cosas a veces funcionan.

    O eso terminamos creyendo.

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  2. Si tan solo fuera tan lindo, tan poetico y tan facil..

    A veces uno se tienta, viste?

    Pero bueno, yo no me lo creeria, aun si intentara..

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  3. Sep. Y creo que de todos modos, con o sin santos y cruces, nos vamos a explicar la vida con un cuento, sea ese u otro. Si no es ciencia, es Dios; si no es razón es poesía. Quizás porque la vida se fundamente en relatos... cosa humana y permeable siempre :)

    PD: Rododendro, bondiola, mejunje!

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