lunes, 30 de agosto de 2010

lunes, 23 de agosto de 2010

Paseando por la city...

Foto tomada hoy (ayer), domingo a la tarde, paseando por las calles rosarinas en busca de figuras retóricas. Esto no tiene nada que ver con el trabajo, pero bue...

Sí, me di cuenta.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Resiste

Un texto escrito con fiebre dudosamente será bueno. Sin embargo, eso no significa que todo el contenido de este blog haya sido necesariamente escrito bajo los efectos de algún Streptococco en mi garganta. Una vez aclarado esto, podemos contar esta breve historia...( Sí, PODEMOS, yo y mis otros yo, la puta madre... you know...)
Hay algo, lo sospecho, que no sé si tiene que ver con la alineación planetaria, el calentamiento global o la gripe aviar (?¿¿?¿?¿?¿?¿?¿??) que hace que se produzca un desenlace en cadena de sucesos poco felices. ¿Cómo puede ser que un domingo amanezca "temprano" (léase, 12 a.m.), pronuncie las palabras mágicas "qué hermoso día", y de repente se venga el mundo a pique? ¿Qué clase de maniobra macabra traman las paredes que me escuchan? ¿Cómo puede ser que en el lapso de 72 horas se me rompa la casa (un caño del piso de arriba que termina por inundar la cocina), me enferme, levante fiebre, tenga que rodar una escena para un trabajo práctico groso, se reciba mi prima (ocasión a la que no se puede faltar...) y, acorde a las circunstancias, vengan mis viejos y descubran que estoy viviendo cual sabandija en medio del caos total provocado por una maníaco-depresiva (que no reconozco) y que no hice tiempo a deshacer debido a mi calamitoso estado? ENCIMA, es una constante en mi vida que estas cosas me pasen SOLAMENTE sábados, domingo y feriados. Tengo una puntería increíble.
Finalmente, anoche se produjo el colapso nervioso por no poder dormirme "temprano" (3a.m.), mientras dudaba si culpar a mis hábitos prolongadamente nocturnos, a la pseudofedrina, a la fiebre o al "tac... tac... tac..." del agua cayendo en la cocina. Esta mañana (que ya sería la mañana de ayer...) el cuerpo dijo basta: desmayo. Pero al susurro de la frase "sé fuerte y resiste, sé fuerte y resiste, sé fuerte...", decidí meterme en otra de mis personalidades para salir a llevarme el mundo por delante. Igualmente, digamos que no me lo llevé por delante, le toqué un poquito el cul* nomás... Pero bue, algo fue algo.
De pronto los planetas, el clima y los pollos se apiadaron de mí, y una luz redentora me iluminó (inserte música triunfal aquí): rodamos sin mayores inconvenientes y me sostuve en pie a pesar de mis silenciosos bajones de presión, aumento de las pulsaciones, mareos, etc.; llega súper mamá con Levofloxacina; milagrosamente el alma del piso superior tiene un destello de lucidez y, plomero mediante, arregla el desperfecto; mi prima se recibe con 9 y yo sorteo los obstáculos de la espera y la cena.

Ya está, supere la prueba! Vida PUTA!

(O no... O.o Quizás, quizás... to be continued...)

lunes, 2 de agosto de 2010

Terminal Rosario - 29/07 - 15:14 hs.

Señora de espaldas acomoda el bolso sobre su asiento. Señor con saco gris, sentado, se rinde sobre sus rodillas. Dos chicas desconocidas entre sí, repentinamente ocupan un mismo banco. Señor gordito, de lentes, con manos y piernas cruzadas a la altura de los tobillos, delibera íntimamente. Chica de pie con una valija roja mira para todos lados buscando algo. Rubia coterránea evita el contacto visual con los ojos perdidos en algún punto fijo. Señora pensativa se pasa la mano por el mentón de un lado... al otro, de un lado... al otro. Hombre mayor, antes con las piernas cruzadas, se levanta; posiblemente sean sus nietos los que ocupan su lugar. Un perro camina leeeeeeento mirando a la gente, a ver quién tiene algo para él. Columna.
Ahí se terminó mi campo visual. Repito el recorrido de derecha a izquierda y en el tiempo que me llevó describirlo, el paisaje cambió abruptamente. Lo único que voy a decir es que ahora, en la otra punta, hay una nena de unos 3 o 4 años, con pantalón fucsia y buzo amarillo huevo, que me causa gracia. Y sus trenzas también.

División política

Están las personas que perdonan. Están las que no.